Viaje al centro del corazón

No tenemos problemas en compartir nuestra vida exterior. Es mucho más complicado compartir nuestro lado interior que nuestra vida exterior, incluso cuesta más abrir nuestro corazón que nuestra casa. Es normal porque el corazón no se abre a cualquiera pero, ¿Abrirías tú corazón a Dios? ¿Le invitarías a estar contigo y te atreverías a pedirle que examine tú vida?

Una joven contaba que había tenido una mala experiencia con su antigua pareja y que ahora le costaba abrir su corazón. Ese es el aspecto más conocido y más actual del corazón: un corazón para asuntos de pareja. Ahora bien, muchas personas no saben que el “corazón” es mucho más en la Biblia.

centro corazón

Lo que si tiene en común el corazón de la dimensión sentimental y el corazón del que hablan las Escrituras es que cuando hemos sufrido cuesta abrir el corazón. Alguien que sufrió en muchas ocasiones y que sin embargo estuvo dispuesto a abrir su corazón fue David, como vemos en el Salmo 139. (Un salmo personal, existencial, que define a Dios)

El texto dice: “Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.” DHH. Salmos 139:23-24.

Del texto podemos sacar una profunda reflexión:

Si invitamos a Dios examinar nuestro corazón, nuestros pensamientos y nuestros caminos (como David) hallaremos grandes bendiciones para nuestra vida. Son 3 exámenes que Dios puede hacer en nuestra vida.

 David tenía claro que el corazón (la esencia de la vida, la elección, los pensamientos y la voluntad) no se abre a cualquiera pero también expuso por qué permitir que Dios examine el corazón humano. Lo desarrolla durante todo este hermoso salmo como podemos ver en sus cuatro partes:

  • Versículos 1 al 6: Dios sabe todo acerca de nosotros; Su conocimiento
  • Versículos 7 al 12: Dios está infinitamente cerca nuestro; Su omnipresencia
  • Versículos 13 al 18: Dios tiene control total de nosotros; Su Poder
  • Versículos 19 al 24: Dios es infinitamente santo y justo; Su santidad.

A un Dios así David le abrió su corazón con confianza en muchas ocasiones para que lo examinara, ¿Harías tú lo mismo?

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