Grandes necesidades espirituales de hoy. Juan 7:37-39

Resulta llamativo las personas que nunca tienen frío.  O Por lo menos eso dicen. No quieren reconocer que necesitarían ponerse algo encima y aguantan el frío por orgullo siendo capaces de sufrir aun teniendo cerca una solución. Estas cosas pasan porque a las personas siempre nos ha costado mucho reconocer nuestras necesidades. Especialmente pasa cuando se trata de reconocer que necesitamos a Dios y todo lo que Dios es en esencia.

Tal vez hoy necesitamos a Dios más que nunca. Cuando lo olvidamos o lo desconocemos dedicamos el tiempo a otra cosa. El Evangelio de Juan 7:37-39 dice:

 37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Se nos recuerda en este texto que en nuestra vida hacen falta muchas cosas pero necesitamos sobretodo poner nuestra fe en Jesús y en la Palabra de Dios dando lugar al Espíritu. Estas son grandes necesidades espirituales vigentes hoy en día.

el que cree en mi

En primer lugar, necesitamos nuevamente poner nuestra fe en Jesús. (v.37) Al final de la fiesta de los tabernáculos había mucha gente en tiendas y con ramas celebrando la fiesta con música y danza. Un “lulab” en la derecha (que representa diferentes etapas de la peregrinación) y un limón en la izquierda (que representaba la fruta de la tierra que Dios había dado) Cada día el sacerdote llenaba un recipiente de oro de agua del Estanque de Siloé hasta el templo entre trompetas con la intención de dar la gracias por la misericordia de Dios por el agua en el pasado y pedir para que Dios diese lluvia para el año siguiente. Las palabras del Maestro muestran dos cosas muy importantes:

– Jesús cubre aquellas necesidades que nada ni nadie puede cubrir. Si ponemos la fe en Él.

– Se pedía lluvia y Jesús es la respuesta. Si ponemos la fe en Él

En segundo lugar, necesitamos nuevamente poner nuestra fe en la Palabra de Dios. (v.38) El Antiguo Testamento está muy presente en la mente de Jesús. “Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida.” (Proverbios 4:23) 11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:11-13) Cuando alguien cree en estas palabras de Jesús no sólo se calma la sed sino que recibe un abastecimiento que hace que broten ríos.

Por último, necesitamos nuevamente dar lugar al Espíritu. (v.39) Ayudando a otros a través del agua que brota del interior, es decir, del Espíritu.  Este pensamiento contradice el pensamiento de piedad egoísta de quienes deciden encerrarse en ellos mismos. Un ejemplo de esto sería las personas que se desplazaron a Qumran en tiempos de Jesús. Ellos, como muchas personas hoy, no tienen cabida para los demás porque están demasiado ocupados resolviendo sus propios asuntos.

En definitiva este texto puede hacernos pensar en las cosas que tenemos realmente necesidad. Jesús puede cubrir nuestras necesidades físicas o materiales pero nos invitó a reconocer que necesitamos cubrir también nuestras necesidades espirituales. ¿Estaremos dispuestos a reconocerlo?

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