Como niños

A veces nos gustaría ser como niños y otras veces…no tanto. Como todos llevamos un niño dentro nos gusta dejarnos llevar por la inocencia, las risas o las ganas de jugar. Algo muy sano y necesario. Como los personajes de la comedia Niños Grandes de Adam Sandler nos gustaría pensar solamente en divertirnos a pesar de tener cierta edad. Seguramente ésta es una característica muy aconsejable de los niños que nos sirve precisamente para no vivir obcecados con las preocupaciones del día a día. El problema real es que en muchas ocasiones se convierte en una etapa perenne y ser como niños se convierte en una excusa para la despreocupación o la inmadurez.

Group Of Children Playing In Park

En este sentido, es interesante la importancia que Jesús daba a los niños porque no siempre coincide con lo que nosotros destacaríamos. Jesús resaltó especialmente su humildad y cuando fue cuestionado por quién sería el más importante en el reino de Dios llamó a un niño y lo puso en medio de ellos afirmando que debían hacerse como niños para poder entrar al reino de Dios. Afirmó que cualquiera que se humillase como el niño sería el mayor en su reino. (Mateo 18:1-4)

Jesús nos desafía a “convertirnos” en niños porque es lo que él hizo. Se refiere a incorporar una actitud de verdadera humildad sin creerse superior a los demás. Los discípulos discutían de esto de manera incompresible justo después de haber recibido la noticia de que Jesús les dejaría. Estaban pensando en ellos mismos cuando Jesús pensaba en entregar su vida por ellos. Jesús iba a tomar el lugar en la cruz que ellos merecían. Iba a humillarse sin tener porqué.

Jesús sin duda sabía lo que hacía cuando puso a un niño en el centro. Un niño representaba cosas muy diferentes a las de hoy. Los niños de hoy lo tienen todo, al menos los del primer mundo, como se suele decir. Pero un niño en aquel entonces era alguien que no tenía pretensiones y que no era tenido en cuenta.

No es casualidad que Jesús usara este grupo de personas, los niños, como ejemplos de quiénes para él son importantes. Al igual que las mujeres, los samaritanos, las prostitutas o los enfermos, los niños representaban un grupo desprotegido de la sociedad. Personas puestas al margen por la sociedad y puestas en el centro por Jesús, poco importantes y simplemente niños conscientes de que son dependientes. En definitiva, humildes. A veces no nos gusta ser este tipo de niños pero la Biblia dice que si nos humillamos, Dios nos exaltará.

Imagino a ese niño llamado entre la multitud con su cara emocionada y preguntándose si le llamaba a él recibiendo el enorme premio de estar en brazos de Jesús. Puede que ser humilde nos cueste porque debemos reconocer nuestra pequeñez ante Dios pero para sentirte en sus manos debemos sacar ese tipo de niño, el niño humilde, que seguro que también tenemos dentro.

Pr. Rubén Gramaje

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