Mi tiempo es oro cuando oro. Aprovechando bien el tiempo

“…aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:16)

Vivimos con la enorme sensación de falta de tiempo porque el tiempo es oro. Nunca antes las cosas habían sido tan instantáneas y rápidas como ahora y nunca como ahora vivimos con la sensación tan grande que el tiempo se escapa como el agua entre los dedos de las manos. La agenda siempre tan llena sin que nos de tiempo para pensar mucho en por qué hacemos lo que hacemos. La vida se nos va. Casi sin darnos cuenta pasan los días y las estaciones del año sin que nos de tiempo a realizar aquellas cosas que un día creíamos que podríamos hacer. Hay algo muy sano en todo esto: Darse un tiempo para pensar cómo va nuestra vida y si la estamos empleando en lo que merece la pena.

reloj

La Biblia habla mucho sobre la administración del tiempo. Dios, que es eterno, es consciente de nuestra gran limitación y por eso nos aconseja que seamos buenos administradores del tiempo. Los cristianos deben ser buenos gestores del tiempo siendo personas esforzadas y que se esfuerzan en dejar huella a su paso. Una forma de dejar huella es el tiempo que los creyentes dedican a orar a Dios. “Orad sin cesar” (1ª Tesalonicenses 5:17) dice el Nuevo Testamento. Un tiempo que es “oro” para al creyente al estar con su Dios disfrutando de una relación personal. “Mi tiempo es oro cuando oro” es la filosofía de un buen cristiano que nunca dejaría de orar. Provocar que las cosas buenas pasen a nuestro alrededor es virtud de aquellos que deciden aprovechar bien su limitado tiempo y para un cristiano esto tiene mucho que ver con la oración. Debe dar tiempo a pensar antes de decidir y debe dar tiempo a realizar lo que hemos decidido pero siempre en actitud de oración al Padre.

“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo” (Colosenses 4:5)

No basta con la oración. Los creyentes en Jesús deben ser “diligentes en su andar”, es decir, ser cuidadoso y vigilar con atención cómo es su comportamiento. Los creyentes de Efeso debían recordar que ya no pertenecían a las tinieblas sino que ahora son hijos de luz (Efesios 2:1-3; 11-13; 5:8), y eso, debería notarse en sus vidas. Si lograban un estilo de vida cuidadoso y vivían la nueva vida en Cristo con diligencia serían personas que dejarían huella hay por donde fuesen ayudando a otros.

Hoy hay que preguntarse si nos dedicamos a pensar antes de decidir, si nos dedicamos a orar a Dios para buscar su dirección y si nos dedicamos a evaluar nuestra ética. Claro que todo esto sólo nos los preguntaremos si nos da tiempo. Esperamos que sí. Que Dios nos bendiga.

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