La parábola del sembrador y tú

La podemos leer en el evangelio de Marcos (después lo podéis ver en un fragmento de la película Jesús)

4:2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: 
4:3 Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; 
4:4 y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. 
4:5 Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. 
4:6 Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 
4:7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. 
4:8 Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno. 
4:9 Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. 
4:10 Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola. 
4:11 Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; 
4:12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.
4:13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas? 
4:14 El sembrador es el que siembra la palabra. 
4:15 Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones. 
4:16 Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo; 
4:17 pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan. 
4:18 Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, 
4:19 pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 
4:20 Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

La semilla es la palabra de Dios y los distintos tipos de terreno con sus diferentes reacciones somos nosotros. La pregunta que surge rápidamente es ¿Qué tipo de tierra serás tu?. Recibir la Palabra implica creerla y obedecerla obteniendo con ello la salvación, la vida eterna y abundante. Es decir, una vida nueva que puedes empezar a vivir desde los principios que Jesús enseñó desde el momento de tu decisión y que culminará en plenitud cuando definitivamente estemos con Él. Quizás es una opción que puedes planterte en tu vida. Si quieres conocer más sobre ella, no dudes en escribirnos sin ningún compromiso, te contestaremos tus preguntas y si quieres podrás empezar un curso bíblico sobre el evangelio de Juan (eebmanlleu@gmail.com)

Qué Dios te bendiga 

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