Cuando soy débil, entonces soy fuerte

Muchas veces luchamos contra nuestras debilidades, pero en ocasiones lo hacemos escondiéndolas, no aceptando las mismas y sintiédonos mal porque nos hacen sentir incapaces. Sin embargo, Pablo escribe en la segunda carta a los corintios 12: 8-10:

“tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. 
12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 
12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Sin duda, nos toca luchar con nuestras debilidades y tratar de vivir en fortaleza, pero en algunas ocasiones debemos aceptarlas confiando que podemos seguir adelante por el poder y amor de Cristo.

Os dejo una canción para acabar esta breve reflexión de hoy

Que Dios os bendiga

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